Columna: Por Fin es viernes. HOY: "Empinarse y mirar sobre el horizonte" D.D.OLMEDO. Viernes 30 de Agosto/Diecinueve años a partir del 2000.-



Columna: Por Fin es viernes.
HOY: "Empinarse y mirar sobre el horizonte"
D.D.OLMEDO.
Viernes 30 de Agosto/Diecinueve años a partir del 2000.-
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Me disculparán los usuarios de Blogger la cantidad de tiempo sin subir textos... Y es que me ha agarrado la fiebre de #Instagram y enganché engrosando la lista de esos tantos instagramers a quienes pegó fuerte pasársela publicando cosas... Aunque pocos se tomen tiempo de leer en consciencia.

Sea que nos metimos full en la era de la imágenes, ya porque la dictadura de la inmediatez nos arrastre a todos por igual, la red social de la camarita tipo #polaroid tiene sus encantos, que aunque manipuladores y perversos -al menos en mi caso- me ha dado mayor rango de visibilidad; corrijo... ha dado mayor entrada a las cosas que escribo. Y en eso, a mi me ha ayudado bastante. En este sentido, poco o casi nada me interesa aparecerme con mi caracho, es más: hay cierto disfrute en eso de evitar la selfie o cualquiera otra que se le parezca. Se siente como la zanja en la que todos caen pretendiendo averiguar quién es la fulanita detrás de algunos párrafos majaderos o pasados para la punta. Me gusta eso. Es como un terruño sin servidumbres de paso. Y eso, me blinda de alguna manera.

Pero no todo es malo en #Instagram, de hecho, me ha permitido acceder a información de la cual no tenía ni remota idea, conocer a individuxs fantásticos, gente con mucho por aportar, escritores amateurs que me han dejado con la boca abierta y volado la cabeza, gente sencilla que podría jactarse de lo que se le antojase, y sin embargo es ultra austera en su forma de decir las cosas (también a la inversa); personas calibradas, interesantes, genuinas y que van por la vida derrochando energía descontaminada. De hecho, después de mucho desaprobarla, entendí que mi celo estaba asociado a mis propios temores y no a la red misma. Las redes en general no son culpables de nada, son las personas (todos nosotros juntitos) quienes en mucho tenemos tendencia a desvirtuarlas, ya con abuso o bien con las deformaciones que acarreamos a cuesta, por defecto de vivencias o formación basada en el aprendizaje individual que en el fondo consolida hondas deformaciones espirituales.

Sobre el particular, #Instagram posee una ventaja que es digna de considerar, y que está asociado a la especie de filtro casi automático que te imponen determinadas personas. ¿Y cómo esto podría tener una connotación positiva? Pues claro que sí. Para las personas que están bien amparadas, es decir, que su interior es más sólido y han logrado ciertos grados de individuación, nada mal le hace que lo sigan y luego le abandonen, que lo vitoreen y luego lo lapiden, que lo ensalzar y casi en seguida, le destierren al quinto infierno sin número. Claro que es espectacular, todas esas personas bien "apaciguadas" internamente, entenderán quiénes son parte de su red y diferenciar con objetividad para qué sirven las rr.ss. Ni más ni menos. 

La inmediatez que ofrece la velocidad la luz (lo que nosotros traducimos en imágenes) se ha ido convirtiendo en un fenómeno odioso dentro de la época que vivimos, pero de cualquier manera, sigue habiendo un espectro en que sólo la voluntad personal de cada uno de nosotros puede averiguar si es capaz o no de asignarle atributos de: efervescencia, urgencia, importancia, límite o hasta de garantía sobre algo... "Me dijiste que eras Profesor!!!! Pero de chistología, recita el gato Smudge Lord en el famoso meme que pulula por todas las redes sociales... Para muestra ese irónico botón. Porque claro, el ámbito de lo que decidimos todavía depende del raciocinio, aunque las elecciones resultantes sean motivo de cuestionamiento con otras connotaciones. 

En lo personal, he vivido -como en casi todo- de dulce y de agraz. Partí cándida como cría de escasos años que se lanza sobre el abismo, sin entender que nadie se tomaría la molestia de tender una red (¿Ven la ironía?), pasé por los episodios de sinsabor al ser rechazada por mis dichos u opiniones y aún más, cuestionada con amenazas... hasta llegar al valle más tranquilo en que la solución objetiva es tomárselo con andina, aplicando una que otra regla ulterior de cuidado regular que aplica paños fríos ante cualquier insolencia descabellada que sobrepase el respeto necesario. 

Cabe siempre la posibilidad de volverse medio loco, de dejarse arrastrar por este fenómeno que no tiene vuelta atrás, pues con toda sensatez no creo que haya catarsis de arrepentimientos en que la gente comprenda que es humana no más y perfectible. No lo veo posible a corto plazo. Por eso es muy recomendable auto terapearse (y ojo que no hay pocas fórmulas), pasa mucho por las ganas de empinarse y mirar sobre la pandereta... 

Nunca se sabe, capaz y algún día el sol, deje de ocultarse por el oeste.   
     

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